LA DESINFORMACIÓN EN REDES SOCIALES Y LA PUBLICIDAD ENGAÑOSA. UN SERIO RIESGO PARA LA SALUD

LA DESINFORMACIÓN EN REDES SOCIALES Y LA PUBLICIDAD ENGAÑOSA. UN SERIO RIESGO PARA LA SALUD

  • ¿Es posible que una herramienta capaz de conectar a miles de personas sea peligrosa?
  • ¿Puede un entorno de transferencia de datos, que facilita la comunicación entre usuarios, ser a su vez un peligro para el lector profano?
  • ¿Pueden constituir las redes sociales un riesgo para la salud?

 

Hemos visto como en un periodo muy corto de tiempo las redes sociales han alcanzado un tráfico de información que hace escasamente 20 años era impensable. Una revolución que ha facilitado la comunicación, el entendimiento y la diversidad cultural hasta niveles nunca vistos.

La clave y el secreto de su éxito es sencillo: la inmediatez y la visibilidad obtenidas sin esfuerzo.

Actualmente los usuarios vierten en las plataformas más populares todo tipo de datos, principalmente personales pero cada vez vemos, no sin cierto estupor, como algunos profesionales las utilizan con un fin que va más allá de lo meramente publicitario, buscan obtener en estas redes formación o, por otro lado, pretenden sentar cátedra en relatos clínicos que no han pasado ningún filtro.

No es difícil ver como proliferan cada vez más publicaciones de casos clínicos, en donde tanto los planteamientos, como los resultados son en la inmensa mayoría una especie de apoteosis del éxito, lugares donde todo son aciertos para mayor gloria del autor/a. Aquí es donde radica el gran riesgo para el lector profano, creer que todo está medido, claro, controlado o es perfectamente conocido.

Lo cierto es que una vez un estudiante acaba los estudios universitarios, la curva de aprendizaje se inicia en el mismo instante en el que empieza su andadura profesional. Ésta es lenta y se adquiere a lo largo de años de trabajo.

Sin embargo, lo que realmente queremos destacar hoy son las fuentes de consulta.

Las revistas médicas/podológicas, poseen comités científicos que se encargan de evaluar los trabajos de los profesionales que quieren compartir su trabajo, permitiendo que puedan ser consultados en todo el mundo. Estas revistas cuentan con un protocolo a la hora de seleccionar el interés en el tema presentado, el formato de la publicación, bibliografía o incluso el lenguaje empleado en el texto para aceptar y dar visibilidad a los artículos aportados.

De entre todas, las revistas indexadas, son las que tienen un mayor grado de prestigio debido al alto índice de citación que tienen sus artículos. Es en ellas donde la exigencia para el autor es mayor y por tanto podemos estar razonablemente seguros de que lo que allí leamos estará basado en un trabajo riguroso por parte del autor o autores.

Facebook, Instagram, WhatsApp, etc. están bien para compartir datos triviales, para debatir, conversar y un largo etc. pero nunca para aprender, formarse o exhibir un supuesto éxito profesional que puede conducir irremediablemente a engaño o confusión.

Como siempre decimos, para cualquier duda consulta con tu podólogo de confianza y para las dudas de los compañeros no os olvidéis de los cursos de formación y las revistas de impacto. Lugares donde la formación y la información compartida cuentan con el mínimo rigor necesario.

Feliz fin de semana.

 

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2018-09-07T18:35:15+00:00 07 septiembre 2018|