El tejido muscular constituye aproximadamente el 40% del peso corporal. Todo músculo tiene un origen, un vientre y una inserción. Se suele unir al esqueleto mediante un tendón. Los músculos y tendones actúan como unidad, por los que las lesiones pueden afectar al vientre muscular, a la unión miotendinosa, al tendón o a la inserción del tendón en el hueso.
Podemos definir contractura muscular como la activación intrínseca mantenida e involuntaria del mecanismo contráctil de las fibras musculares. Con la contractura se produce acortamiento del músculo en ausencia de potenciales de acción de unidad motora.
Centrándonos en el miembro inferior, cualquier problema en el pie como son durezas, dolor en la planta, uñas enclavadas entre otros, pueden derivar en una cadena ascendente si se altera la pisada, generando un desequilibrio muscular, con lo que ello conlleva, que un grupo muscular trabaje mal o en exceso, originándose así las contracturas.
Debido al carácter leve de este tipo de dolencias, el tratamiento de una contractura muscular se basa en seguir unas sencillas pautas, gracias a las cuales se pueden minimizar e incluso eliminar sus efectos sin necesidad de grandes rehabilitaciones.
En primer lugar, se debe aplicar la propia lógica: alejarse del mecanismo lesional. Si un ejercicio o la repetición de un gesto crea una contractura, se deben evitar estos ejercicios o gestos. El reposo, en muchas ocasiones, es el mejor método de curación.
Un tratamiento muy válido en los primeros estadios de la contractura, es la aplicación de termoterapia en la zona afectada, por ejemplo el uso de calor por ser un potente vasodilatador que contribuirá a la depuración sanguínea del segmento muscular, además de provocar una sensación inmediata de alivio por su efecto analgésico y relajante. El uso alterno de frío y calor provoca reacciones sucesivas de vasoconstricción y vasodilatación estimulando así la circulación en la extremidad tratada.
El uso de cualquier antiinflamatorio, ya sea de ingesta oral o de aplicación cutánea, podría aliviar los síntomas. Teniendo en cuenta que la farmacología es un tratamiento más agresivo.
Ponerse en manos de un profesional adecuado como es el caso del El método más eficaz y natural de todos los expuestos anteriormente por los efectos beneficiosos del masaje y técnicas manuales.
En caso de que la causa fuera por un trastorno o problema funcional que hace que las contracturas sean repetitivas y persistentes, no desaparecerán hasta que no se corrija la causa. Si tratamos sólo la musculatura o sus síntomas, sólo tendríamos mejoras parciales y por poco tiempo, ya que la causa que lo origina persiste, por ello, cuando el origen está en el pie, el profesional más indicado es el podólogo.
Santiago Muñoz (Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana)
