Uno de los motivos más recurrentes en los pacientes que acuden a la consulta de un podólogo son las deformidades digitales.
Éstos pueden ser de varios tipos y en función de sus características el especialista podrá escoger entre un tratamiento conservador o uno cruento.
Determinar las posibles causas del problema empleando para ello la información obtenida en la historia clínica, así como la que se obtiene de la exploración física y la valoración de pruebas complementarias otorgará al especialista de los elementos necesarios para determinar la mejor forma de abordar el problema.
Desde un punto de vista genérico, en terapias conservadoras el uso de siliconas a medida, reutilizables en el tiempo y fáciles de mantener o vendajes, suelen ser las formas más habituales de compensar el problema de manera inmediata sin mayores trastornos para el paciente.
Se opta por la vía quirúrgica cuando la deformidad no puede abordarse de forma conservadora, y especialmente, cuando el problema suponga un conflicto serio con el calzado o el paciente perciba un dolor asociado que pueda llegar a ser invalidante. Sin embargo, normalmente éste tipo de intervenciones no requieren largos postoperatorios, ni suponen un gran problema para los pacientes ya que el alta no se suele demorar en el tiempo y lo resultados son en la mayoría de casos muy satisfactorios.
Ante la duda, acuda a su podólogo de referencia.
