- El ICOPCV advierte de que la sequedad y las durezas afectan a cerca del 80 % de la población tras las vacaciones.
- Se recomienda una revisión podológica para prevenir problemas durante el otoño, especialmente si han aparecido molestias, cambios en la piel, las uñas o la forma de caminar.
Valencia 15 de septiembre de 2026.- El verano termina, pero sus efectos sobre los pies pueden prolongarse durante semanas. La sequedad extrema, los talones agrietados, las durezas y las molestias musculares son algunas de las consecuencias más habituales del abuso de chanclas, alpargatas y otros zapatos planos sin sujeción, así como de la exposición al sol, la humedad y las largas jornadas al aire libre.
Ante esta situación, el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha lanzado un aviso sobre la necesidad de realizar una revisión profunda de la salud de los pies al finalizar las vacaciones, especialmente cuando aparecen molestias persistentes o cambios en la piel, las uñas o la forma de caminar.
“Las xerosis y las queratopatías, entre las que se encuentran las durezas y los talones agrietados, afectan a cerca del 80 % de la población tras las vacaciones. Además, las infecciones por hongos y papilomas rozan el 30 % de incidencia, lo que refuerza la importancia de prestar atención a los pies durante el regreso a la rutina”, ha declarado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
Desde el Colegio se ha explicado que las dinámicas veraniegas pueden alterar tanto la barrera protectora de la piel como la biomecánica de la pisada.
- Talones agrietados y durezas: el problema que afecta a cerca del 80 % de la población tras el verano
La xerosis, caracterizada por una sequedad intensa de la piel, y las queratopatías son dos de los motivos de consulta más frecuentes durante septiembre. El uso continuado de calzado abierto y sin una adecuada sujeción del talón favorece la expansión lateral del tejido adiposo de esta zona. Cuando esta circunstancia se combina con la deshidratación de la capa más superficial de la piel, pueden aparecer fisuras, durezas y grietas dolorosas.
Los podólogos desaconsejan intentar eliminar las durezas en casa mediante raspadores metálicos o limas excesivamente abrasivas. El traumatismo mecánico repetido puede estimular una respuesta de engrosamiento de la piel, conocida como hiperqueratosis reactiva o “efecto rebote”, especialmente si no se corrige la presión que está provocando la lesión.
Para el cuidado diario, los podólogos recomiendan aplicar formulaciones emolientes con urea, cuya concentración debe adaptarse al estado de la piel. En muchos casos pueden indicarse productos con concentraciones de entre el 10 % y el 20 % de urea, según el nivel de descamación y tras la correspondiente evaluación clínica.
Cuando existen grietas profundas, dolorosas o sangrantes, es importante acudir al podólogo cuanto antes para realizar una valoración y, si procede, una quiropodia profesional que permita tratar la lesión de forma segura.
- Del calzado de verano al zapato cerrado: una transición que debe hacerse de forma gradual
“Durante el verano, el pie ha estado sometido a condiciones diferentes de amortiguación, sujeción y libertad de movimiento. El cambio brusco hacia un calzado rígido, estrecho o con un desnivel posterior excesivo, como los tacones altos, puede favorecer la aparición de molestias por compresión, rozaduras, metatarsalgias y sobrecargas en estructuras como la fascia plantar o el tendón de Aquiles”, ha enfatizado Jorge Escoto.
Por ello, el ICOPCV recomienda realizar una transición progresiva y elegir un calzado cerrado con sujeción adecuada del empeine mediante cordones, velcros u otros sistemas de ajuste, puntera que permita alojar los dedos sin comprimirlos, materiales transpirables que favorezcan la evacuación del calor y la humedad, suela antideslizante y con una capacidad de amortiguación adecuada para la actividad y ajuste correcto, sin presión excesiva sobre el talón o el antepié.
- Hongos y papilomas: las infecciones rozan el 30 % de incidencia
El contacto frecuente con piscinas comunitarias, vestuarios y duchas públicas durante el verano favorece la exposición a microorganismos responsables de determinadas infecciones de los pies.
“Las infecciones por hongos y papilomas rozan el 30 % de incidencia, por lo que desde el ICOPCV recomendamos prestar especial atención a la piel y las uñas al finalizar las vacaciones”, ha resaltado el podólogo.
Entre las afecciones más conocidas se encuentran el pie de atleta, causado por hongos dermatofitos, y las verrugas plantares, relacionadas con determinados tipos del virus del papiloma humano.
El ICOPCV aconseja acudir a consulta ante señales como enrojecimiento, picor, descamación, maceración entre los dedos o cambios de color y aspecto en las uñas. Hay que tener en cuenta que no todas las alteraciones cutáneas o ungueales son infecciones por hongos y que, por tanto, requieren un diagnóstico diferencial antes de iniciar cualquier tratamiento. Por ello, es importante evitar la automedicación con antifúngicos de venta libre sin haber confirmado previamente el origen del problema.
Como medida preventiva, es importante lavar los pies diariamente, secar cuidadosamente los espacios entre los dedos y utilizar calzado de protección en duchas y vestuarios de uso público.
Una revisión para prevenir problemas durante el resto del año
Desde el ICOPCV se ha insistido en que la salud de los pies no debe atenderse únicamente cuando aparece un dolor intenso. Una exploración podológica integral al inicio del otoño permite valorar el estado de la piel y las uñas, la estructura anatómica del pie, las presiones plantares y la forma de caminar.
Cuando está indicado, este análisis también puede ayudar a detectar alteraciones biomecánicas relacionadas con molestias en tobillos, rodillas, caderas o espalda, evitando que un problema inicialmente localizado termine afectando a otras estructuras del aparato locomotor.
“El inicio del otoño es un buen momento para revisar cómo han terminado nuestros pies después del verano. Detectar una alteración en sus primeras fases permite aplicar tratamientos más sencillos y evitar que un problema inicialmente leve termine condicionando nuestra movilidad y nuestra calidad de vida”, ha concluido Jorge Escoto.
Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que estamos en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía NO forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, es decir, ser tratados por supuestos profesionales que carecen de la formación universitaria que se exige para el desarrollo de esta rama sanitaria, hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado
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Patricia Berzosa
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