Hay ciertas discusiones de lo que es exactamente pero podemos concluir que el espolón de Haglund es una prominencia ósea que sale en la parte posterior del talón a la altura del Aquiles que no es más que una calcificación en la inserción del mismo. La lesión es bastante común entre deportistas como los futbolistas, esquiadores o jugadores de hockey patines por la posición del pie en el momento de la práctica del juego y su calzado específico.
En cuanto al tratamiento de esta afección debemos tener en cuenta que éste dependerá de si la lesión provoca o no dolor. Cuando se aprecia dolor, en la mayoría de los casos éste es provocado por el roce de la protuberancia con el calzado.
Existen dos formas de tratar el espolón de Haglund, por un lado el tratamiento quirúrgico y por otro el conservador. En casi todos los casos, en un primer lugar, se apuesta por un tratamiento conservador. La intervención quirúrgica dependerá de la decisión adoptada entre en paciente y profesional. No es una intervención complicada pero sí delicada.
No todos los dolores en la parte posterior del talón son provocados por un espolón de Haglund, si esto ocurre podríamos estar hablando de otra lesión como una tendinitis del Aquiles.
También es posible que se observe una protusión pero que no exista dolor. En este caso se recomienda evitar roces en la zona para evitar futuras molestias. El roce a la larga desembocará en dolor. Para que no entre en contacto el espolón de Haglund con el calzado debemos manipular nuestros zapatos, bien haciendo un pequeño agujero o añadiendo una herradura en su interior que genere una zona de seguridad entre el calzado y el pie que evite el roce.
Ante un dolor progresivo e intenso recomendamos acudir al podólogo.
¿Cómo se puede evitar el espolón de Haglund?
Una mala pisada nos va a provocar un mal apoyo. Este mal apoyo puede a la larga provocarnos un espolón de Haglund. Es por este motivo por el que se recomienda siempre hacer un estudio de la pisada. Con una rectificación del mal apoyo mediante unas plantillas podríamos evitar esta lesión.
Otro de los motivos que nos llevan a sufrir el espolón de Haglund es la utilización de un calzado no adecuado. Por ejemplo las botas de seguridad utilizadas en trabajos podrían provocar debido a su rigidez un espolón de Haglund.
