FRACTURAS EN EL RETROPIÉ

FRACTURAS EN EL RETROPIÉ

El retropié tiene una función fundamental en la dinámica humana, suponiendo el nexo de unión entre el pie con el resto del cuerpo humano.

El astrágalo, así como el calcáneo representan en conjunto un 63% de todas las fracturas a nivel del pie, siendo más común las que afectan al calcáneo.

Las fracturas en el astrágalo tienen un origen en traumatismos que comprenden compresiones y tracciones a nivel del retropié. Mientras que las tracciones ejercen potentes fuerzas que afectan a las inserciones de los ligamentos, las de compresión actúan como un martillo que originan facturas transversales o por aplastamiento.

Tras determinar mediante un estudio radiográfico el alcance de la lesión se valoran posibles tratamientos y de éste modo intuir el pronóstico de la misma.

Las complicaciones posteriores se pueden presentar inmediatamente posteriores al tratamiento o de forma tardía, las tempranas se engloban habitualmente en necrosis o en infecciones, en éstos casos son imprescindibles reintervenciones para conservar la vascularización del hueso, entre otros aspectos destacables, siendo estos abordajes de diversa consideración en función de la complicación presente.

El calcáneo posee un papel preponderante en el apoyo posterior del pie resultando indispensable en la fase de despegue de la marcha, el salto o la carrera.

Las fracturas de calcáneo se producen habitualmente tras una caída de pie desde cierta altura en la cual el impacto lo recibe el talón del pie, en estos casos es habitual la bilateralidad de la lesión.

El mecanismo lesional al contrario de lo que pueda parecer no se debe a una fuerza que presiona de arriba abajo, si no de abajo hacia arriba. Un ejemplo que ilustra la idea expresada de la presión que recibe el talón durante el impacto, es similar a la dirección ejercida por las minas antipersona cuando estallan bajo los pies.

Las fracturas pueden ser por arrancamiento o tracción, compresión o aplastamiento o por cizallamiento. La variabilidad corresponde a la posición del pie en el momento de la caída, así como la fuerza traumática generada influyendo por tanto en los trazos de la fractura.

En éste caso, si el desplazamiento de la fractura es mínimo pueden optarse para su tratamiento por elementos conservadores, siendo en el resto de casos indispensable la cirugía. El pronóstico vendrá determinado por la reducción satisfactoria de la o las fracturas, así como su correcta consolidación posterior, para lo cual es fundamental seguir las indicaciones que se den en la clínica entre las cuales se suele recomendar no apoyar el pie antes de 6 semanas.

Consúltale a tu podólogo cualquier duda.

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2018-09-21T13:14:31+00:00 21 septiembre 2018|