Cuando acudimos a una clínica podológica por primera vez lo hacemos normalmente por alguna referencia de algún amigo o familiar o tras una búsqueda en internet en la que hemos encontrado comentarios favorables de pacientes que ya han sido atendidos allí. Pero ¿cómo sabemos si la clínica a la que vamos a acudir cumple con la normativa y por lo tanto es segura?
Desde el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana te informamos de algunas exigencias que los podólogos profesionales deben tener para poder ejercer su profesión de forma legal y con todas las garantías de seguridad para el paciente.
1- Todo profesional de la debe tener su registro sanitario a la vista en su lugar de trabajo. Si vas por primera vez a una clínica podológica búscalo y si no lo encuentras pregunta por él.
2- Si sueles acompañar a un minusválido al podólogo debe poder desplazarse por el centro sin ningún tipo de inconveniente. Si esto no es posible es que no se cumple con la normativa.
3- En la entrada siempre suele figurar una placa informativa con el nombre del profesional y su número de colegiado. (Ejemplo: DP Maite García Martínez col.num.2723). No es obligatorio pero es una muestra de confianza del podólogo hacia su paciente.
4- Si en la clínica puedes observar un certificado de inspección sanitaria significa que la clínica ha pasado por un control exhaustivo de la Consellería de Sanidad (En el caso de la Comunidad Valenciana). Este certificado ofrece seguridad y garantías de un buen servicio al paciente.
Si vas al podólogo no solo mires si te ha dejado bien limpios los pies, mira a tu alrededor y comprueba que cumpla todos estos requisitos, si no lo haces puedes estar ante algún caso de intrusismo con el consiguiente riesgo hacía tu salud. Te recordamos que todos los podólogos están obligados a tener a disposición de los clientes hojas de reclamación que puedes utilizar en el caso en el que no estés de acuerdo con el tratamiento dispensado.
