El cambio de calzado en primavera dispara las lesiones en los pies

El cambio de calzado en primavera dispara las lesiones en los pies

El cambio de calzado en primavera dispara las lesiones en los pies

 

  • El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana ha resaltado que ampollas y laceraciones son las dolencias más comunes y se originan por factores como aumento de la sudoración y no hacer un cambio progresivo de un calzado cerrado a uno más abierto.

 

  • Talones, empeines, el espacio entre el primer dedo y el segundo o el lateral del pie suelen ser las zonas más afectadas.

 

Valencia 11 de mayo de 2026.- Con la llegada de la primavera, el verano y el cambio de armario, aparece uno de los problemas más habituales en los pies: las ampollas y fricciones provocadas por el calzado de esta época del año.

 

Desde el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) se ha llamado la atención en esta época del año genera una auténtica “tormenta perfecta” para la aparición de lesiones cutáneas en los pies debido al aumento de la sudoración, el uso de sandalias y chanclas, y la eliminación de la protección natural que aportan los calcetines.

 

La incidencia es especialmente elevada durante los meses estivales. Estudios realizados en grupos de alta movilidad, como peregrinos durante el verano, muestran que hasta el 74% desarrolla ampollas en los pies. Además, se estima que hasta el 80% de las mujeres ha sufrido alguna lesión relacionada con un calzado inadecuado a lo largo de su vida”, ha afirmado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.

 

El riesgo de sufrir rozaduras y heridas aumenta exponencialmente en esta época debido a varios factores como son la sudoración y la humedad porque el calor las incrementa, lo que reblandece la piel y la vuelve mucho más vulnerable frente al roce continuo.

 

Además, al dejar de utilizarse calcetines y optar por un calzado abierto, se elimina la barrera protectora que absorbe humedad y reduce la fricción, dejando la piel expuesta al contacto directo con costuras, tiras y materiales rígidos.

 

Junto a esto, las altas temperaturas favorecen la dilatación del pie. Como consecuencia, un zapato aparentemente cómodo puede ejercer más presión de la habitual y generar heridas.

 

A esto se suma que muchas sandalias y chanclas están fabricadas con materiales rígidos o plásticos que provocan microtraumatismos repetitivos, especialmente en empeine, talón y dedos.

 

¿Cuáles son las zonas más afectadas?

 

Las lesiones suelen localizarse en puntos muy concretos según el tipo de calzado como son los talones, por el roce con tiras traseras o contrafuertes; el empeine,  debido a la presión de las tiras de las sandalias; el espacio entre el primer y segundo dedo, especialmente frecuente con chanclas; el lateral del pie y dedos pequeños, por estrechez o materiales rígidos”, ha explicado el podólogo Jorge Escoto.

 

En este contexto, desde el ICOPCV se ha insistido en que prevenir es mucho más sencillo que tratar una ampolla ya instaurada. Algunas recomendaciones son:

 

  1. Adaptar el pie progresivamente: alternar el calzado nuevo con zapatos ya usados ayuda a que la piel se adapte poco a poco y evita fricciones intensas desde el primer día.

 

  1. Mantener la piel hidratada: el uso diario de cremas con urea mantiene la elasticidad cutánea y reduce el riesgo de grietas y roturas.

 

  1. Utilizar barreras protectoras: los sticks anti-rozaduras y los apósitos preventivos son especialmente útiles en personas que ya saben cuáles son sus zonas de fricción habituales.

 

  1. Especial cuidado en personas con diabetes: las personas con diabetes deben extremar las precauciones durante el verano. Una pequeña ampolla o rozadura puede evolucionar rápidamente hacia lesiones más graves debido a problemas de sensibilidad o circulación.

 

El ICOPCV recomienda revisar los pies diariamente y acudir al especialista ante cualquier herida, enrojecimiento o signo de infección.

 

El calzado de verano no siempre es saludable. El diseño estético no debe prevalecer sobre la salud del pie, por lo que los podólogo recomendamos elegir materiales flexibles, evitar costuras agresivas y asegurar una correcta sujeción, porque son factores esenciales para disfrutar de esta época sin dolor en los miembros inferiores”, ha enfatizado Jorge Escoto.

 

Muchas personas estrenan sandalias tras meses utilizando calzado cerrado. El pie no está adaptado y la piel tampoco. Esa combinación explica el enorme aumento de ampollas y heridas durante la primavera y el verano”, ha concluido.

 

Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que estamos en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía NO forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, es decir, ser tratados por supuestos profesionales que carecen de la formación universitaria que se exige para el desarrollo de esta rama sanitaria, hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado.

 

Más información:

Patricia Berzosa

Prensa ICOPCV * T.658 810 015 * prensa@icopcv.org

2026-05-12T12:02:15+00:00 11 mayo 2026|