Los podólogos advierten: los ‘ojos de pollo’ no desaparecen si no se corrige la presión que los provoca

Los podólogos advierten: los ‘ojos de pollo’ no desaparecen si no se corrige la presión que los provoca

Los podólogos advierten: los ‘ojos de pollo’ no desaparecen si no se corrige la presión que los provoca

  • El ICOPCV ha explicado que estos pequeños callos son tan dolorosos porque crecen hacia el interior de la piel y presionan los tejidos subyacentes.
  • Los podólogos han señalado que es peligroso intentar eliminarlos en casa con productos callicidas porque pueden generar quemaduras.
  • Las mujeres concentran hasta el 75% de los casos y el calzado estrecho, los tacones y las deformidades de los dedos favorecen su aparición.

Valencia 21 de octubre de 2026.- Es muy común escuchar a personas que dicen que les ha salido ‘un ojo de pollo’ en los pies. Esta expresión popular es muy habitual para describir una pequeña lesión endurecida que aparece en los pies y que puede llegar a provocar un dolor intenso al caminar. Sin embargo, lo que muchas personas consideran una simple dureza es, en realidad, un heloma, un callo con un núcleo profundo que ejerce presión sobre los tejidos y puede resultar especialmente doloroso.

El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha explicado que el nombre popular de ‘ojo de pollo’ responde a su aspecto característico: una lesión generalmente redondeada que presenta un núcleo central, en ocasiones más oscuro, cuya apariencia recuerda al ojo de un ave.

“El motivo por el que duele tanto, es que a diferencia de las durezas más extensas, los helomas son lesiones de hiperqueratosis localizadas que pueden desarrollar un núcleo compacto en forma de cono invertido. La presión que este ejerce sobre los tejidos subyacentes provoca un dolor agudo, especialmente al caminar o utilizar determinados zapatos”, ha comentado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.

Además, ha añadido que entre el 15% y el 20% de la población adulta presenta algún tipo de heloma o hiperqueratosis en los pies, unas alteraciones cuya frecuencia aumenta con la edad.

Las mujeres concentran hasta el 75 % de los casos

Uno de los aspectos más llamativos es la diferencia entre hombres y mujeres. Según las estimaciones facilitadas por el ICOPCV, las mujeres representan aproximadamente entre el 70% y el 75% de los casos, frente al 25% ó 30% de los hombres.

Uno de los principales factores que favorecen la aparición de estas lesiones es el uso habitual de calzado estrecho, rígido o con tacones elevados. Este tipo de zapatos puede desplazar una mayor proporción del peso corporal hacia la parte delantera del pie y comprimir los dedos, favoreciendo la aparición de zonas de roce y presión continuada.

“El heloma es una respuesta de protección de la piel frente a una presión excesiva y repetida. El problema aparece cuando ese engrosamiento se concentra en un punto y termina provocando dolor. Por eso, no basta con eliminar el callo: es fundamental identificar qué está causando esa presión”, han explicado el podólogo Jorge Escoto.

Junto a esto, desde el Colegio se ha señalado que más del 50% de las personas afectadas podrían requerir atención podológica, para tratar las lesiones y prevenir su reaparición.

¿Por qué aparecen más con la edad?

El envejecimiento también favorece la aparición de los denominados ‘ojos de pollo’ debido a los cambios que experimenta la estructura del pie con el paso de los años.

Entre los principales factores se encuentran las deformidades digitales, como los dedos en garra o los juanetes, que modifican los puntos de apoyo y generan zonas de presión anormal. A ello se suma la posible pérdida de tejido adiposo plantar, que actúa como un amortiguador natural. Cuando esta almohadilla protectora disminuye, determinadas prominencias óseas quedan más expuestas a la presión del suelo y del calzado.

Como consecuencia, pueden aparecer helomas en la planta del pie, sobre los dedos o entre ellos, dependiendo de las características anatómicas y biomecánicas de cada paciente.

El tratamiento podológico puede aliviar el dolor de forma inmediata

Desde el ICOPCV han destacado que el tratamiento de los helomas debe ser individualizado y tener en cuenta su localización, las características del paciente y las causas que han provocado su aparición.

El procedimiento más habitual consiste en realizar una quiropodia, mediante la cual el podólogo retira cuidadosamente las capas superficiales de piel endurecida —deslaminación— y elimina el núcleo del heloma —enucleación— utilizando instrumental sanitario esterilizado. Esta intervención suele proporcionar un alivio inmediato o muy rápido del dolor, al reducir la presión que ejerce el núcleo sobre los tejidos.

No obstante, los podólogos advierten de que eliminar la lesión no garantiza que desaparezca definitivamente. Si persiste el exceso de presión o el roce que la originó, el heloma puede volver a formarse. Por este motivo, el tratamiento puede completarse con ortesis de silicona para proteger o separar los dedos, soportes plantares personalizados que redistribuyan las presiones y recomendaciones específicas sobre el calzado.

En los casos más complejos, cuando existen deformidades importantes y los tratamientos conservadores no consiguen resolver el problema, puede valorarse una intervención quirúrgica.

Por otro lado, el ICOPCV ha advertido especialmente sobre los riesgos de utilizar productos callicidas sin supervisión profesional.

“Estos preparados suelen contener sustancias queratolíticas que eliminan tejido endurecido, pero que también pueden dañar la piel sana y provocar irritaciones o quemaduras químicas”, ha enfatizado Jorge Escoto.

Los podólogos han señalado que el riesgo es especialmente importante en personas con diabetes en quienes una lesión aparentemente pequeña puede evolucionar hacia complicaciones de mayor gravedad.

Recomendaciones para evitar que vuelva a aparecer

Desde el ICOPCV se recomienda utilizar zapatos con hormas suficientemente amplias, evitar la compresión de los dedos, mantener una hidratación adecuada de la piel y acudir al podólogo cuando aparezcan zonas de presión o durezas dolorosas.

En determinados pacientes, las ortesis de silicona y las plantillas personalizadas pueden contribuir a descargar las áreas sometidas a mayor presión y reducir las recurrencias.

 

Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que estamos en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía NO forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, es decir, ser tratados por supuestos profesionales que carecen de la formación universitaria que se exige para el desarrollo de esta rama sanitaria, hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado

 

Más información:

Patricia Berzosa

Prensa ICOPCV * T.658 810 015 * prensa@icopcv.org

2026-10-27T16:40:43+00:00 21 octubre 2026|