Cinco cosas que no haría un podólogo en vacaciones
- El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana ha alertado de que caminar descalzo por piscinas, vivir en chanclas o estrenar calzado durante un viaje son algunos de los errores que más lesiones provocan en verano.
Valencia 3 de agosto de 2026.- Las vacaciones son sinónimo de descanso, playa y desconexión. Sin embargo, también son la época del año en la que más descuidamos nuestros pies. Cambiamos nuestros hábitos, caminamos más, utilizamos un calzado diferente y, en muchas ocasiones, olvidamos las rutinas básicas de cuidado.
Ante esta situación, el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha resaltado cinco cosas que un podólogo nunca haría durante sus vacaciones, una guía práctica para evitar algunas de las lesiones e infecciones más frecuentes del verano.
“Los pies son los grandes olvidados de las vacaciones. Muchas de las consultas que recibimos en septiembre podrían evitarse con pequeños gestos que apenas requieren unos minutos al día“, ha señalado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
¿Qué 5 errores no cometería un podólogo en vacaciones?
- Nunca caminaría descalzo en piscinas, duchas o vestuarios
Aunque resulte tentador, un podólogo nunca caminaría descalzo por zonas húmedas de uso público. Los bordes de piscinas, duchas de hoteles, spas o vestuarios constituyen uno de los principales focos de transmisión de hongos y verrugas plantares.
Por ello, los especialistas utilizan siempre chanclas o escarpines como barrera protectora frente a microorganismos responsables del pie de atleta y del virus del papiloma humano.
- Nunca usaría chanclas durante todo el día
Las chanclas de dedo son un elemento imprescindible para proteger los pies en piscinas o playas, pero no están diseñadas para recorrer largas distancias. Su falta de sujeción obliga a los dedos a realizar un esfuerzo continuo para mantener el calzado en su sitio, alterando la forma natural de caminar.
Además, la escasa amortiguación favorece la aparición de fascitis plantar, tendinitis y sobrecargas musculares. Para caminar durante horas o hacer turismo, el ICOPCV recomienda optar por sandalias con buena sujeción al tobillo o zapatillas deportivas.
- Nunca estrenaría un calzado el primer día de vacaciones
Estrenar unas sandalias o unas zapatillas durante una excursión es uno de los errores más frecuentes del verano. El calzado necesita un periodo de adaptación para amoldarse a la forma del pie. Si se utiliza directamente durante largas caminatas, el roce constante, unido al calor y al sudor, favorece la aparición de ampollas, rozaduras y heridas. Los podólogos aconsejan utilizar el calzado nuevo durante al menos dos semanas antes de llevarlo de viaje.
- Nunca intentaría solucionar una lesión “como pudiera”
Ante una ampolla, un callo o una uña encarnada, un podólogo nunca recurriría a agujas sin esterilizar, tijeras improvisadas ni productos callicidas sin supervisión profesional.
Estas prácticas aumentan considerablemente el riesgo de infecciones, quemaduras químicas y complicaciones posteriores. Lo recomendable es disponer de un pequeño botiquín con antiséptico y apósitos específicos para ampollas y, si la lesión persiste o empeora, acudir a un podólogo colegiado.
- Nunca se iría a dormir sin lavar, secar e hidratar sus pies
Después de un día de playa o turismo, muchos olvidan que la arena, el salitre, el sudor y la humedad permanecen sobre la piel durante horas. Los especialistas recuerdan que la higiene diaria es uno de los mejores tratamientos preventivos.
El ritual recomendado consiste en lavar cuidadosamente los pies, secarlos minuciosamente —especialmente entre los dedos— y aplicar una crema hidratante con urea para mantener la elasticidad de la piel y prevenir grietas.
“La humedad retenida entre los dedos favorece la proliferación de hongos, mientras que la deshidratación de la piel facilita la aparición de fisuras y lesiones. Son gestos muy sencillos que pueden evitar muchos problemas“, ha explicado Jorge Escoto.
Desde el ICOPCV han recordado que el verano no debe ser una excusa para abandonar el cuidado de los pies. En resumen, una correcta elección del calzado, unas buenas medidas de higiene y actuar con sentido común ante cualquier lesión permiten disfrutar de las vacaciones sin molestias y reducen considerablemente el riesgo de infecciones y patologías que, en muchos casos, terminan requiriendo atención sanitaria al regreso.
Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que estamos en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía NO forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, es decir, ser tratados por supuestos profesionales que carecen de la formación universitaria que se exige para el desarrollo de esta rama sanitaria, hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado.
Más información: Patricia Berzosa· Prensa ICOPCV · T.658 810 015 · prensa@icopcv.org