El 60% de los adultos padece deformidades en los dedos de los pies

El 60% de los adultos padece deformidades en los dedos de los pies

  • Algunos ejemplos de estas patologías, que son más frecuentes en mujeres que en hombres, son los dedos en garra o en martillo.

 

  • El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana ha señalado que las causas más comunes que los generan son los desequilibrios musculares, el uso de calzado inadecuado o enfermedades como la artritis.

 

Valencia 24 de marzo de 2026.- El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha advertido que las deformidades digitales en los pies de los adultos son una de las más comunes y son más frecuentes en mujeres que en hombres. De hecho, la prevalencia de este tipo de patologías es del 60% y sólo le adelantan las afecciones ungueales que ocupa la primera posición con un 75%.

 

Un ejemplo de esto son los dedos en mazo o los dedos en martillo, dos deformidades digitales diferentes, pero cuya causa puede ser similar: los desequilibrios musculares, calzados inadecuados o enfermedades como la artritis”, ha señalado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.

 

Por su parte, el dedo en mazo supone una curvatura hacia abajo en la articulación más cercana a la uña y suele estar causado por el uso de un calzado apretado, seguida de una debilidad o tensión anormal en los músculos y tendones del pie, a menudo vinculada a deformidades como pies planos o cavos, produciendo dolor y callosidad en la punta del dedo en su cara plantar principalmente.

 

Por otro lado, el dedo en martillo es también una curvatura anormal del dedo del pie, en este caso se produce una flexión en la articulación, pero de la interfalángica proximal, mientras que la falange distal puede estar recta o extendida.

 

Como sucede con el dedo en mazo, la aparición de esta patología provoca dolor e inflamación de la articulación, así como callosidades tanto en la zona dorsal como en zona plantar del dedo. La causa más frecuente que la originan suelen ser zapatos inadecuados, como los que tienen punta estrecha y pueden presionar ambos lados del pie, provocando el desplazamiento de los dedos para su acomodación”, ha resaltado Jorge Escoto.

 

¿Cómo tratar estas patologías?

Desde el Colegio de Podología de la Comunidad Valenciana se ha explicado que, una vez aparecidas estas deformidades, los tratamientos variarán en función de su estado. En los casos más leves, en los que el dedo todavía es flexible y la alteración está en una fase inicial, se buscará aliviar el dolor, frenar que avance y evitar callosidades dolorosas.

 

Esto se logrará a través del uso de calzado con puntera ancha y profunda que no presione los dedos; utilizando dispositivos correctores y preventivos realizados a medida (estas piezas son moldeadas directamente sobre el pie del paciente por un podólogo para garantizar un ajuste perfecto); realizando ejercicios de estiramiento de los dedos y ejercicios de fortalecimiento (como recoger una toalla con los dedos) para recuperar el equilibrio muscular.

 

En el caso de que el dedo ya se haya vuelto rígido y haya dolor persistente, la opción es la cirugía y lo más común es que sea de mínima incisión, que son procedimientos ambulatorios con anestesia local que permiten corregir la deformidad a través de incisiones milimétricas”, ha resaltado Jorge Escoto.

 

En estos casos, se practica tenotomía (corte o alargamiento de los tendones que están demasiado tensos), artroplastia (extirpación de una pequeña parte del hueso en la articulación) o artrodesis (fusión de la articulación para mantener el dedo recto permanentemente).

 

Para evitar llegar a estos extremos, desde el ICOPCV se recomienda utilizar un calzado respetuoso con el ancho de los pies, utilizar sólo en ocasiones esporádicas zapatos de punta afilada y tacón y, si en algún momento se detecta alguna anomalía en la forma de los dedos, acudir lo antes posible a un profesional que pueda aplicar lo antes posible un tratamiento que evite complicaciones mayores a largo plazo.

 

Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que estamos en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía NO forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, es decir, ser tratados por supuestos profesionales que carecen de la formación universitaria que se exige para el desarrollo de esta rama sanitaria, hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado.

 

Más información:

Patricia Berzosa

Prensa ICOPCV * T.658 810 015 * prensa@icopcv.org

2026-03-24T12:54:28+00:00 24 marzo 2026|