- El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana ha explicado que una de las causas es que esta práctica se realiza en la montaña o en la playa y sus terrenos son irregulares.
- A esto se suman otros dos factores y es que se camina hacia atrás y que puede haberse realizado por primera vez el cambio de un calzado de invierno a uno primaveral y afecte a la marcha del pie.
Valencia 14 de abril de 2025.- Una de las tradiciones valencianas en Semana Santa y Pascua es ‘empinar el cachirulo’ (hacer volar la cometa). Por ello, el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha querido dar algunas recomendaciones para evitar las lesiones más comunes en los pies con esta práctica como son las inflamaciones y los esguinces, debidas principalmente a las irregularidades del terreno donde se realiza y el calzado que se utiliza.
“Principalmente, la montaña y la playa son los lugares donde las familias van a volar sus cometas en Pascua. ¿Qué sucede? Que confluyen tres factores que incrementan la posibilidad de lesiones. En la naturaleza el terreno es irregular el pie pierde estabilidad, a esto se suma que el movimiento para elevar la cometa se hace andando hacia atrás y, además, coincide con los primeros cambios de calzado de uno de más invierno a otro primaveral que, en ocasiones, hace que el pie no esté muy confortable y esto condicione cierta alteración en la marcha”, ha explicado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
En este contexto y para disfrutar de la práctica de ‘empinar el cachirulo’ minimizando los riesgos, desde el ICOPCV se recomienda que, en el caso de estar en la montaña, optar por calzado especializado en este entorno y hay que revisar el estado de la suela porque de ello depende el agarre al terreno y la estabilidad del pie. Si el calzado no es nuevo, hay que evaluar el estado del interior del calzado para comprobar que la plantilla está en buen estado y no genera molestias, escoger unos calcetines de altura adecuada al calzado y que tengas refuerzo en la puntera para minimizar al máximo el impacto en el pie.
Los podólogos han aconsejado que si esta práctica se realiza en la playa, hay que tener en cuenta que si estamos en la zona donde la arena está seca y, por tanto, se hunde el pie en cada pisada, habrá mayor inestabilidad y hay mayor probabilidad de lesiones.
“El caso de la playa, para los pies es un poco más complejo porque cuando la arena se mete por dentro del calzado, molesta y puede provocar diversas lesiones como las ampollas por fricción. Se puede optar por ir descalzos, pero como es común que pasemos directamente de un calzado muy cerrado a esto pueden verse afectadas diversas partes del pie”, ha afirmado el podólogo Jorge Escoto.
Una de las consecuencias más molestas y duraderas es la fascitis plantar y, otras comunes son la tendinitis aquílea, esguinces inesperado o clavarse cuerpos extraños.
Por todo esto, el ICOPCV ha recordado que si tras los días de Semana Santa y Pascua aparecen molestias en los pies, ya sea en la planta, talón, lateral, hay alguna uña negra, se nota alguna molestia punzante o lesión por fricción, es importante acudir al podólogo lo antes posible para evaluar el tipo de lesión y aplicar el tratamiento más adecuado.
“En relación a este tema, los tratamientos más comunes son desde prescripción de fármacos, a colocación de vendajes neuromusculares, extracción de cuerpos extraños o administración de infiltraciones locales, entre otros. El propósito es acortar al máximo los tiempos de la lesión y recuperar cuanto antes la salud de los pies”, ha concluido Jorge Escoto.
Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que estamos en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía NO forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, es decir, ser tratados por supuestos profesionales que carecen de la formación universitaria que se exige para el desarrollo de esta rama sanitaria, hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado.
Más información: Patricia Berzosa
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