LOS DOLORES INESPECÍFICOS DE TOBILLO NO SON “ESGUINCES MAL CURADOS”

LOS DOLORES INESPECÍFICOS DE TOBILLO NO SON “ESGUINCES MAL CURADOS”

Una patología que se presenta de vez en cuando en nuestras consultas es el dolor crónico de tobillo. Un dolor en ocasiones inespecífico que puede extenderse hasta el retropié y articulación mediotarsiana (lo que algunos conocen con el término obsoleto de Chopart).

Cuando este dolor se manifiesta tras haber sido tratado por un esguince de tobillo, cuyo tratamiento conservador se puede prolongar hasta las 6 semanas, es habitual oír aquello de “le sigue doliendo porque es un esguince mal curado”, ¿seguro?

Hablar de esguinces mal curados supone desconocer la patología real que puede manifestarse en esta zona de la anatomía, por lo que los tratamientos basados en un diagnóstico tan endeble como inespecífico pueden dar lugar a resultados no deseados.

De las múltiples posibilidades que pueden generar la clínica por la que consultan estos enfermos están los síndromes del seno del tarso, las lesiones sindesmales, fracturas ocultas o las coaliciones tarsales, hoy hablaremos de las coaliciones. Estas últimas las tienen algunas personas durante toda la vida sin ser conscientes de ello, pero un evento como la entorsis de tobillo puede despertar a la bestia, en forma de un dolor que puede llegar a ser invalidante, dificultando actividades cotidianas como la práctica deportiva.

¿Qué es una coalición tarsal?

Una coalición implica un puente óseo que une dos huesos en la parte posterior del pie. Esta unión puede implicar hueso, cartílago y tejido fibroso. Se desarrolla en origen durante el desarrollo fetal y suele dar la cara durante la adolescencia, pero en muchos casos queda en estado que podríamos definir como latente, hasta que la sintomatología dolorosa aparece tras un evento traumático como es una entorsis de tobillo, en otros casos se detecta durante la niñez, ya que puede ocasionar pie plano doloroso.

¿Es muy común la coalición tarsal?

No. Se estima que la padece alrededor de un 1% de la población. Debido quizá por ello puede pasar desapercibida en muchas consultas.

¿Qué estructuras pueden estar afectadas?

La causa más común de dolor suele sestar asociada a una limitación en la movilidad de la articulación subastragalina, especialmente cuando existe una alteración en el eje del retropié como el que se observa en un pie plano.

Las principales coaliciones descritas afectan a las articulaciones:

  • Calcaneonavicular.
  • Astrágalocalcánea.

Sin embargo, hay más como la astrágalonavicular, navicularcuneana, calcáneocuboidea y una combinación múltiple entre ellas.

En 1921 se demostró que un número notable de pies planos rígidos se debía a una contractura de los peroneos derivada de una coalición tarsal. Una teoría que fue desarrollada hace 40 años en un estudio con deportistas que presentaban esguinces de tobillo de repetición.

¿Cómo lo localizamos?

Hay que realizar en primera instancia radiografías dorsoplantar y perfil EN CARGA de AMBOS pies ¿por qué? Porque para valorar correctamente y de forma fiable las radiografías, deben estar hechas cuando el pie soporta el peso corporal, a excepción de proyecciones como la oblicua, muy útil esta última para poder ver la coalición calcáneonavicular con mayor claridad. Además, en estos casos debemos SIEMPRE comparar uno con el otro.

¿Cuándo y cómo lo tratamos?

Como en muchas otras cosas, solo hay que intervenir de manera conservadora o quirúrgica cuando hay una clínica asociada que lo justifique, nunca si el hallazgo es casual.

La vía conservadora contempla el uso de plantillas a medida cuyo objetivo es limitar en la medida de lo posible el movimiento del retropié compensando posibles desviaciones en su eje.

Todas las coaliciones deben empezar a ser tratadas con soportes plantares, sin embargo, la calcáneonavicular suele responder peor que la astrágalocalcánea al tratamiento conservador. De modo independiente debemos valorar y tratar también la patología traumática inicial.

La alternativa es la cirugía, de nada sirven vías intermedias como rehabilitación, infiltraciones o cualquier elemento que se nos pueda ocurrir.

La intervención quirúrgica contempla como opciones la resección de la coalición o su fijación mediante la artrodesis, que se valorará de manera individual según cada caso.

¿Quieres saber más? Pregunte a su podólogo.

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2018-11-30T13:45:25+00:00 30 noviembre 2018|